¿Traducción jurídica o jurada?

Traducción jurídica, traducción jurada… ¿Cuáles son las características de la traducción jurídica que la diferencian de la traducción jurada? ¿Y la traducción judicial? 

¿Traducción jurídica o jurada?

Tanto la traducción jurídica como la traducción jurada son términos similares, con características similares pero, a fin de cuentas, no intercambiables: aluden a distintos tipos y necesidades de traducción. Sin embargo, sí pueden ser complementarias, por ejemplo, un expediente académico puede ser objeto de traducción jurídica y, al mismo tiempo, es posible que requiera sello para mantener su legalidad si necesitamos convalidarlo en otro país. Asimismo, el mismo expediente podría ser parte de un proceso judicial y podría necesitar una traducción judicial… Entonces, ¿quiere decir que se trata de tres traducciones diferentes? Sí, y a continuación te lo explicamos brevemente cuáles son.

Traducción jurídica

Para empezar, las traducciones jurídicas son traducciones especializadas. Es decir, su competencia es de un conocimiento determinado (el derecho) y un campo determinado (el legal). En la mayoría de los casos, los textos de los que se ocupa la traducción jurídica son de naturaleza exclusivamente jurídica.

Por este motivo, el traductor debe no solo conocer la terminología y las características propias del ordenamiento jurídico, tanto de la lengua de partida como la de llegada, sino también ser un experto en derecho comparado, derecho internacional. Asimismo, debe poseer conocimientos de la tipología de textos en ambas lenguas, sus aspectos formales, de estilo, fraseología y terminología propia de cada género, entre otros. 

Traducción jurada

En España, la Oficina de Interpretación de Lenguas (OIL), define a la traducción o interpretación jurada como aquella que realiza un traductor o intérprete acreditado por una institución competente reconocida (universidad, administración pública, asociación u organismo) de forma oral (una interpretación) o escrita (por ejemplo, de un contrato laboral o un certificado de nacimiento) con carácter oficial, atestiguando la veracidad, la fidelidad y calidad de la traducción resultante con respecto al documento original.

Traductor jurado, traductor público, traductor oficial, sworn translator, traducteur assermenté… son distintas formas de nombrar a quien realiza este tipo de traducciones.

En otras palabras, podría hacerse una pequeña comparación entre el traductor jurado  y un notario, ya que ambos poseen función de fedatario público. En este sentido, el traductor da fe en el campo «lingüístico», ya que su función es atestiguar que la traducción que ha realizado a un idioma distinto al del documento original es verídica, en su totalidad, en el idioma de llegada. En este punto, y por cuestiones de ética profesional, cabe resaltar que el traductor únicamente da fe de la traducción que él mismo ha realizado.

Otra característica que diferencia la traducción jurada de la jurídica es el tipo de documentos que pueden ser objeto de traducción: en la traducción jurada, cualquier tipo de texto puede ser de su competencia si este requiere de la autentificación para ser válido, ya que una traducción jurada otorga estatus de legalidad a la traducción de un documento original. En consecuencia,  y a modo de ejemplo, se pueden jurar certificados expedidos por la administración pública, contratos, acuerdos, declaraciones, certificados médicos, expedientes académicos, etc.

Para garantizar la fidelidad y exactitud de la traducción realizada, los traductores jurados sellan cada página (y en algunos países además se enumeran), y al final de la traducción agregan una fórmula fedataria, una firma y su sello. Este es un elemento formal que debe seguirse al pie de la letra para asegurar su veracidad y contar con la aprobación de una institución que vele sus intereses.

¿Dónde encontrar un traductor jurado?

Ya conoces la diferencia entre traducción jurada y traducción jurídica. Ahora necesitas saber dónde puedes encontrarlo. Cada país tiene un procedimiento único para certificar a sus traductores. A continuación mencionamos algunos, según el país de partida:

  • En España, es el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación (MAEC) el que gestiona la acreditación de traductor intérprete jurado a través de la Oficina de Interpretación de Lenguas (OIL)
  • En el caso del catalán, es la Generalitat de Catalunya, a través de la Direcció General de Política Lingüística, la encargada de certificar a los traductores intérpretes jurados de catalán.
  • Para el idioma gallego, la Secretaría Xeral de Política Lingüística de la Xunta de Galicia es la encargada de certificar a los aspirantes. 
  • En Francia, los traducteurs assermentés se rigen por la ley n° 71-498 de 29 de junio 1971 relativa a los expertos judiciales (experts judiciaires) modificada por el decreto n° 74’1184 de 31 diciembre 1974 y en Ginebra por el Reglamento 1332 relativo a los traductores jurados adoptado por el Consejo de Estado el 11 de julio de 1990 que anula y reemplaza el reglamento del mismo título de 3 de marzo de 1970. En el caso francés, estos «experts judiciaires» son acreditados por el Ministerio de Justicia. Los traductores o intérpretes deben preparar un dossier y pasar unas pruebas ante un Tribunal de Grande Instance (TGI). 
  • En Bélgica los traductores e intérpretes jurados también son nombrados por el Ministerio de Justicia. Los interesados deben tener un título de traducción y dirigirse a los tribunales de sus lugares de residencia. 
  • En Alemania, los traductores jurados deben superar un examen de traducción en la Cámara de Industria y Comercio alemana, un examen público de traducción o un título universitario de traducción. Para cumplir sus funciones. son autorizados por el tribunal competente del estado federado que les corresponda y pueden ser llamados de distinta forma: beeidigte (juramento o jurado), ermächtigte (habilitado) y vereidigte (jurado).  
  • En el Reino Unido se certifican las traducciones de tres formas distintas dependiendo del tipo de texto: mediante sello de un traductor (pero que no ha sido certificado por ninguna autoridad), mediante la firma de un afidávit o acta notarial, o con una apostilla.
  • En Italia, la figura del traduttore giurato está relacionada a la figura de un profesional que trabaja dentro del Tribunal y que, además, está inscripto en el Albo dei Consulenti Tecnici d’Ufficio, luego de haber pasado por ciertos exámenes de idoneidad estipulados por el tribunal mismo. Hay que destacar que, en este caso, el traduttore giurato, se trata únicamente de un perito al servicio del juez.

¿Un traductor jurado es suficiente?

En lo que respecta a documentación extranjera, no basta solo con un traductor jurado e, incluso, no siempre es necesario ya que la documentación extranjera comparte idioma con el país en donde se quiere presentar. Por ejemplo, un certificado expedido por la administración pública en Argentina no necesitará ser traducida al español para poder ser presentada en España.

Para tal fin, existe otra alternativa que otorga validez: La Apostilla de la Haya. Se trata de un método simplificado de  legalización de documentos a efectos de verificar su autenticidad en el ámbito del derecho internacional privado. Básicamente consiste en una hoja que se agrega al reverso de un documento o al final en una página adicional y que comprueba la autenticidad de la firma puesta en dicho documento y la calidad en que la autoridad firmante del documento ha actuado

Una tercera: la traducción judicial

…¿Y entonces qué es la traducción judicial?

La traducción judicial es la que forma parte de un proceso judicial. Por este motivo, podemos afirmar que si bien los textos con los que se trabaja son, en gran medida, jurídicos, es corriente que su objeto sean textos que no presentan este carácter pero que están incluidos en el expediente judicial, como por ejemplo declaraciones, documentación, análisis clínicos o psicológicos, transcripciones de escuchas telefónicas…La finalidad es otorgar veracidad a las pruebas aportadas en justicia

En este sentido, la traducción judicial también otorga estatus de legalidad como la traducción jurada, pero solo a los que constituyen la documentación de un proceso judicial sin tener que cumplir con todos los requisitos de formalidad que debe presentar una traducción jurada: basta solo con la firma de la traducción. Asimismo, debe ir acompañada de los originales.

Normalmente el traductor pertenece al órgano judicial o es un traductor temporal designado por el juez.

Algunos consejos

Ya eres todo un experto y sabes distinguir entre traducción jurídica, jurada y judicial. Sin embargo aún nos quedan algunos tips que podrían serte útiles a la hora de necesitar una:

  1. Sin intenciones de caer en la obviedad, es importante que lo primero que hagas es asegurarte de que necesitas una traducción jurada. Ese es tu punto de partida.
  2. Asegúrate de que el profesional está autorizado por alguno de los organismos que hemos visto (según el país) para poder «jurar» tu documento
  3. Investiga. Muchas agencias cuentan con el servicio de traducción jurada pero no todas.
  4. Normalmente la lista de traductores jurados se encuentra publicada en el Boletín Oficial o en las páginas oficiales de la administración pública.

En resumen…

El factor diferencial de cada uno entonces es: la naturaleza del texto (jurídica), la validez legal (jurada) y el contexto (judicial). 

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